Respirar aires de barrio, aromas a árboles de familia.
Mis pisadas hoy se imprimen sobre las huellas que hace años
dibujé, caminé las mismas calles, pasé las mismas puertas y crucé las mismas
avenidas.
El barrio de las flores, de los cuadros de fútbol.
A la redonda tengo (de alguna forma me las apropié, de ahí
el uso del verbo "tener") caras conocidas, algunas más familiares que
otras. Es cierto que a algunas ya no las veo más (viste lo que pasa con la
vida, ¿no? Nos encuentra, nos desencuentra...), pero claro que siempre que
camino estas calles, las siento cerca de mi.
Soy el barrio, soy las caras conocidas, soy las veredas de
sol y de sombra.
Me sabía de memoria estas calles, puertas y avenidas; pero
los años fueron desfigurando algunas piezas y hoy se ven distinto. Yo también
los veo distintos. Yo también estoy distinta.
De todas maneras, es lindo vernos. Encontrarnos y seguir
reconociéndonos. Es satisfactorio volver a mirarnos y vernos crecidos.
Yo con más años, como vos.
Vos siempre en el mismo lugar y yo, en todos lados.