26 de noviembre de 2018

Abuela

Encuentro la cajita de mares
Y olas que me regaló mi abuela
Antes de que naciera
Antes de que naciera mi madre
La agarro con sonrisas y algodones
Y la miro
Los mares me tocan la rodilla, me piden que me agache
No me agacho, me inclino
Porque esas olas fueron mi escuela primaria,
secundaria y universidad juntas
Porque mi abuela las tejió con sus mismos ojos
Y labios
Y antes de que naciera mi madre ya sabía
su nombre, el mío y el de mis mascotas.
Porque siempre supo que la maternidad
Para mi era de animales
O rocas
Mamá de la turmalina
Mamá del cuarzo rosa

La arena me dice que guarde la cajita
Porque Recordar a veces duele,
La tristeza también duele,
La melancolía aún más duele
Acomodo mi sonrisa y me seco la lágrima
Izquierda
La derecha ya llegó al pecho
Así que la dejo ahí
Acurrucada
Que se seque con el calor del orgullo.
Guardo la cajita en una caja más grande
Casi jugando a las mamuschkas
Y la escondo debajo de la cama
-lecho de vida o de muerte
Dependiendo desde qué punto de la historia se la mire-.
A tientas bajo las escaleras
Sigo movilizada
El espejo me dice que la mirada hierática
Ya no lo es tanto.
Que aunque las lágrimas estén secas y la sonrisa recta
Se nota que algo me transformó
Que no soy la misma de antes de mirar el
Interior de la cajita.
Me burla un poco
Y termina diciéndome que así como estoy,
Está bien.