11 de julio de 2016

Crisis cíclicas

Crisis cíclicas de cuerpos en conflicto, del tipo “Quiero despertarme temprano - Me encanta dormir”.
Dualidades que se enfrentan y esta vez no se complementan.
Cada uno, dos o seis meses: querer dejar todo. Cada tres meses: quedarse y construir. Cambiar: por puro deporte, por placer de cambiar, por ansiedad de sentir y ver qué viene, porque sí y punto.

Crisis afectivas en cuerpos disponibles, reconocerse en cada paso que se da. Reconocer cada pie.
Encuentros con cuerpos (de ambos tipos) que también buscan y tienen motivaciones.

Cuerpos disponibles que cada uno, dos o seis meses tienen deseos de llenarse de información corporal, auditiva, sensorial.
Viven entre preguntas que los hacen oscilar entre un lugar, un aroma, un sabor. Ida y vuelta a varias dimensiones, en distintas direcciones (no tan fácil de explicar como lo es el funcionamiento de un yo-yo).

Hay felicidad en cada estadío: un café con leche, una sonrisa, una canción. 

mas-o

Caer. El masoquismo simple del ser humano, buscar caer, buscarse en esa caída.
Llegar a lo profundo de lo que hiere, de lo que golpea y habitar ese espacio también.
Masoquismo que a la vez es la búsqueda de la fortaleza. Masoquismo con comienzo y con fin (como todo lo que forme parte de esta vida), que no permanece (como todo lo que forme parte de esta vida), que sirve para entender y sentir (como todo lo que…).


Poesía que todo lo une y todo lo desgarra.