18 de mayo de 2025

Tres deseos

Yo siempre pido los mismos tres deseos con 
la ilusión de niña que habita en mi.

Sé que vivo en espejismos, y en
parte es por esa niña a 
quién escucho, veo, abrazo.

Sé que tengo que irme de esta ciudad antes
que me corrompa.
Sé que la niña no quiere quedarse acá.

Sé que en parte me quedo por
los lazos leales que aún rigen en mi.

(Deseo que esos tres deseos, 
los mismos de siempre, 
se me cumplan)

Bíobío

El biobío no será nuestro susurro
ni nuestro río

Ezeiza tampoco será nuestro
Concepción ya no va a gestarme

La música no será más oída
Tu acento se esfumará en todos los che
Oye aquí no estaremos más

No habrá fotos nuestras aunque nunca hubo
Ya no habrán lagunas, cerros,
escaladas de a dos

Me alegra verte bien
Me apena no verte conmigo
Me alegra leerte
Me apena no verte
Me alegra
Me apena

Pensé:

Pensé:
En lo distintos que podemos ser,
que estuvimos siendo,
en lo alejados que podemos estar.

Pensé:
En lo cerca que podríamos sentirnos,
en lo que íntimo que estamos siendo,
en lo conectados que podemos estar.

Pero:

Se rompen de a poquito 
los ladrillos de arena con los que
construí
-nos construí-
cercanías
hablando de lejos
y fingiendo estar cerca.





2 de mayo de 2025

Genealogía

El árbol se ramifica.
La tradición se repite, replica.
El árbol tira, pero pide libertad.

Soy mi apellido, pero más soy mi nombre.
Yo soy mi camino.
Me concibo a mi misma.
Declaro mi independencia.

No hay nada mejor que casa

Mirarme adentro, hondo. Volver a la casas de mi infancia.
Conectar con mi barrio casi diez años más tarde.
Sentir, sentir y sentirlo todo.
Desde el drama, desde la susceptibilidad, desde la emoción.
Desde atrás del caparazón.

Gestarme una nueva yo para parirme,
no sé en dónde ni cuándo.
Reinventarme, desarmarme. Ser mi madre.
-Fallar bastante.

Volver a ser calma. Volver a ser cálida.
Sentir el calor en mi útero, en mi espalda.
Hablar el código de la ternura.
El lenguaje de la dulzura.