8 de abril de 2017

A la música

Entra en mi cuerpo como una ráfaga
de viento,
como un huracán,
el galope de un caballo o
con saltos de canguro.
Hace vibrar
hasta el recoveco más oculto
de mi piel/órgano.
y se mueve dentro mío: tiene vida propia.
Desde afuera hacia mi,
desde mi hacia afuera.
Mi cuerpo es el medio
para transmitirse;
mi cuerpo es el transporte,
sólo el transporte.
Usa mi voz, mis brazos, mis palabras;
luego me descarta.
Como si yo fuera su súbdita
-y quizá lo sea-,
su esclava-fan-títere.
Sigo sus órdenes.
Me llena, sale, me vuelve a llenar...
Completa el círculo y lo repite.

Yo no estoy vacía.
Sin embargo, cada ciclo me completa,
me transforma,
me resuelve.
Devuelve parte de lo que soy
o el entero,
lo manifiesta y alza,
se lo entrega al Sol.