Lo miraba y sabía.
Sabía varias cosas: que le gustaba el café con leche de almendras como a ella
que sabía contar sin usar los dedos
que sabía dar besos en los lugares que están fuera del alcance, como los mosquitos que pican en los lugares más incómodos.
Sabía que era ajeno al mundo y que prefería quedarse dentro-de-sí.
Sabía que quererlo no era contarle infinitas veces la misma anécdota sin terminar.
Él también sabía que ella sentía el caminar de a dos como una experiencia trascendental
que para ella estar adentro es estar demasiado quieto
que las uñas no nacieron para estar prolijas
y que para ganar el ajedrez ella mentía como si estuviera jugando al póquer.
Sabía que la economía era su punto fuerte, y en ocasiones, el débil.
Sabía que quererla era olvidarse siempre de su gusto favorito de helado.
No sentían lo mismo, porque eran diferentes.
Ella sentía rojo cuando él sentía cuatro.
Él sentía F.R.I.E.N.D.S., mientras que ella cielos.
Así y todo, esta mutua incomprensión y total desencuentro,
hacía que coincidieran en algo:
ambos sabían.
17 de julio de 2017
16 de julio de 2017
Lluvia
Dije:
-¿Cuál es el peor de todos los males,
el que desgarra las entrañas,
que no aparenta,
que busca en la memoria los recuerdos más dolorosos,
los sabores más amargos
y los trae al presente;
que manifiesta la existencia del corazón y del estómago,
que da vida a angustias,
que exhibe la pura e increíble realidad,
sensibiliza al mundo,
une corazones rotos,
busca sólo la pena y el sollozo,
acaba por retorcer la conciencia y
desarma ilusiones?
Miró la ventana, tomó un sorbo de café.
-El mal de amores-, respondió.
Agarró sus cosas, se levantó y se fue.
-¿Cuál es el peor de todos los males,
el que desgarra las entrañas,
que no aparenta,
que busca en la memoria los recuerdos más dolorosos,
los sabores más amargos
y los trae al presente;
que manifiesta la existencia del corazón y del estómago,
que da vida a angustias,
que exhibe la pura e increíble realidad,
sensibiliza al mundo,
une corazones rotos,
busca sólo la pena y el sollozo,
acaba por retorcer la conciencia y
desarma ilusiones?
Miró la ventana, tomó un sorbo de café.
-El mal de amores-, respondió.
Agarró sus cosas, se levantó y se fue.
Nocturna
Esperando que llegues
o que pases
sintiendo latidos
respirando fuerte, para mi, a solas
con las luces que compré en el bazar prendidas
como dándote una bienvenida
o esperando dártela.
Los minutos pasan,
ahora horas,
ahora lloras.
Viendo la casa, sintiendo sólo la mitad
y entonces incompleta
¿y entonces esto es todo?
Escuchando música para matar el tiempo
para matar la mente
y dejar que la neurosis se apacigüe
como la lluvia ahora
como la lluvia, lloras
Esperando. Todavía esperando
con un ojo abierto, otro suspendido.
Un mensaje
un no vienes
¿y ahora?
o que pases
sintiendo latidos
respirando fuerte, para mi, a solas
con las luces que compré en el bazar prendidas
como dándote una bienvenida
o esperando dártela.
Los minutos pasan,
ahora horas,
ahora lloras.
Viendo la casa, sintiendo sólo la mitad
y entonces incompleta
¿y entonces esto es todo?
Escuchando música para matar el tiempo
para matar la mente
y dejar que la neurosis se apacigüe
como la lluvia ahora
como la lluvia, lloras
Esperando. Todavía esperando
con un ojo abierto, otro suspendido.
Un mensaje
un no vienes
¿y ahora?
A París
Intervenir los espacios
Intervenir los tiempos
París es hermosa desde la tierra donde nacen los yuyos que la vecina arrancara para que crezca bien su rosal, hasta el sol que la ilumina cada tanto y la llena de calor, sol que la hace efervescer.
En todo rincón napoleónico y artista, se encuentra el amor con forma de linyera, con olor a Mc Donald's, con sabor a croissant.
Los portales del cielo deberán de ser, el río más fotogénico, las lágrimas mejor lloradas; todo ubicado geográficamente en donde mejor pueden existir.
Trabajo de un artesano, o un gran estratega, la de ubicar la mayor proporción de Belleza en el mundo,
en un solo lugar.
Intervenir los tiempos
París es hermosa desde la tierra donde nacen los yuyos que la vecina arrancara para que crezca bien su rosal, hasta el sol que la ilumina cada tanto y la llena de calor, sol que la hace efervescer.
En todo rincón napoleónico y artista, se encuentra el amor con forma de linyera, con olor a Mc Donald's, con sabor a croissant.
Los portales del cielo deberán de ser, el río más fotogénico, las lágrimas mejor lloradas; todo ubicado geográficamente en donde mejor pueden existir.
Trabajo de un artesano, o un gran estratega, la de ubicar la mayor proporción de Belleza en el mundo,
en un solo lugar.
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