Por dentro a veces consigo entenderme y creeme, te entiendo.
Yo misma acabo de usar el adverbio "a veces".
Hay cosas que no deberían interponerse, pero existen. Aunque vos o yo no las queramos.
Aclaremos que no todo lo que existe es negro, hay más colores en la paleta de ese pintor que nos resulta bastante familiar.
Quizás por eso nos encante el arco iris.
Y si de familia se trata... Bueno, mejor no hablar.
A veces también me cuesta creer las palabras que decís y creeme, me entiendo.
No todo siempre es real. Nos rodean tantas cosas mágicas...
Quizás por eso nos guste tanto viajar.
Y yo creo que ni vos ni yo ni nadie entiende las casualidades que nos colapsan. Es difícil de creer.
Pero existen; como la magia, como el arco iris, como lo que no se debe interponer, como vos, como yo.
1 de agosto de 2016
El gurú del ahora
Una suerte de gurú. Un gurú existencialista, intenso. Pretty much de lo último, de gran tamaño. Quizás no exista, quizás lo haya inventado yo bajo la necesidad. Necesidad de verme escuchada, de sentirme vista, de escucharme sentida. Tenemos tanto en común que a veces asusta, para bien y para mal. Sé que no me gusta empezar un libro si el que estoy leyendo ahora no lo terminé… pero hay ciertos libros que se hacen notar, te dan ganas de pispearlos, de prestar atención a algunas palabras o al menos ver qué forma tienen –su organización interna, su tapa-.
Por el carácter de gurú es que sonrío. Hay muchas experiencias de desprender, de animarse, de búsqueda-de-lo-que-a-uno-le-hace-bien que llaman mucho mi atención y dan vueltas por mi mente que está en todo mi cuerpo. Yo siento que es porque quiero eso en mi y me obligo a aprenderlo.
Me obligo a aprender. Y aprendo que nada es casual, lo confirmo, reconfirmo, rereconfirmo. Nada es casual. Hay personas que aparecen en momentos de la vida que empujan, te dan el envión para seguir yendo por el camino correcto (que siempre es el que se elige). Hay varios gurús a la espera de aparecer en la situación que les corresponde y sólo están el tiempo necesario, ni más ni menos.
Por el carácter de gurú es que sonrío. Hay muchas experiencias de desprender, de animarse, de búsqueda-de-lo-que-a-uno-le-hace-bien que llaman mucho mi atención y dan vueltas por mi mente que está en todo mi cuerpo. Yo siento que es porque quiero eso en mi y me obligo a aprenderlo.
Me obligo a aprender. Y aprendo que nada es casual, lo confirmo, reconfirmo, rereconfirmo. Nada es casual. Hay personas que aparecen en momentos de la vida que empujan, te dan el envión para seguir yendo por el camino correcto (que siempre es el que se elige). Hay varios gurús a la espera de aparecer en la situación que les corresponde y sólo están el tiempo necesario, ni más ni menos.
No dar muchas vueltas al asunto
ni dar nombre
o etiquetas
o apurar el curso natural.
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